Juntos pero no revueltos

Esta semana ha coincidido que nos hemos encontrado con varias personas que nos han hablado de algo muy similar: la dificultad que tienen para establecer límites con la familia de su pareja.

Conseguir ese equilibrio entre una buena relación con las familias de cada uno al mismo tiempo que el espacio propio de la pareja, se convierte en algunos casos en una odisea. 

Y a largo plazo daña la relación de pareja y si además tienen hijos, toda relación familiar.

Está claro que en cuestiones de pareja, tres son multitud y al mismo tiempo, las relaciones de familia dan soporte y continuidad a la pareja.

El decidir si pasan el domingo solos o en casa de padres/suegros, esto sí, es un tema de la pareja. No puede ser moneda de cambio o desacuerdo. No se trata de juegos de poder y ceder. Cada uno puede cuidar las relaciones con su familia por separado además de en pareja.

Priorizar o permitir que la pareja luche contra los padres o hermanos por la toma de decisiones de asuntos de pareja es muy peligroso para todos.

Os animamos a preguntaros... ¿Tengo claros los límites entre la pareja y la familia? ¿Permito que mi familia tome decisiones o entre en valoraciones sobre mi vida de pareja? Al mismo tiempo, ¿dejo que mi pareja opine o decida sobre mi vida familiar? ¿Tengo claras mis prioridades? ¿Qué lugar ocupo ahora en mi familia? ¿Cuál es mi papel? ¿Qué lugar ocupa mi pareja en mi familia? ¿Y dónde y cómo queremos estar como pareja? ¿Hay algún cambio que tengamos que hacer? 



Imagen: Pinterest - Plano Creativo

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